viernes, 23 de enero de 2009

Salón Nacional de Autistas


El político que inauguró el Salón Nacional de Artistas dijo en su discurso:

"…la exposición […] logra provocar en torno a ella una sana agitación que reintegre, dentro de nuestra incipiente vida espiritual, la preocupación estética al plano eminente que por derecho le corresponde".

"La intervención del pueblo en este episodio no debe circunscribirse a la situación pasiva de mero espectador […] su función esencial debe ser la de juez de conciencia que tiene que decidir, en última instancia, si hay o no, un arte propio."

"En la imposibilidad de someter a un canon estético determinado la obra de distintos expositores que han concurrido a este Salón […], el juicio popular apreciará seguramente cada una de estas obras como el lanzamiento de algo personal, es decir que, para su instintiva sabiduría habrá tantas personalidades como tipos de arte y que para su juicio definitivo desaparecerá el denominador común. En consecuencia, ningún expositor tendrá razones suficientes para considerarse inadvertido o defraudado, porque cada una de las obras expuestas en este salón hallará su resonancia en espectadores de afinidad seleccionada."

"…otro de los fines […] es el de crear en el artista una conciencia del valor de su obra, que además de estimularlo en la creación estética personal, lo habrá de capacitar para juzgar y para estimar con meridiana imparcialidad y sin prejuicio de escuela o tendencia, el arte de los demás"

En otras palabras:

El Salón Nacional de Artistas debe ser "sana agitación", no el ritual que año a año crucificó a un artista ganador, ni la religión políticamente correcta que ahora, una vez suprimidos los premios, se debate entre la demagogia participativa de la Cultura y el despotismo ilustrado de la curaduría.

No más "pueblo", sí espectador, un juez que duda: ¿"arte propio"? ¿arte internacional?¿arte del sistema solar?…

Hay tantos tipos de arte como personalidades.

El Estado no dicta un "canon estético determinado", si lo hace convierte el arte en propaganda: "Colombia es pasión".

Los artistas, más allá de la cultura de la queja, piensan, olvidan diferencias, se reconocen críticamente en el "arte de los demás": no más "Salón Nacional de Autistas".

Profecías rimbombantes del entonces Ministro de Educación Jorge Eliécer Gaitán (1940), ecos que retumban y despojan al 41 Salón Nacional de Artistas de su inocuo protocolo: hoy, en Cali, entre muchas obras, hay 15 o 20 que trascienden el rifirrafe político-cultural, los hechos (las obras, el arte) validan el evento.



viernes, 16 de enero de 2009

Torear la ley


Hay gente que se reúne los domingos a beber sangre y comer de un cuerpo humano… un acto simbólico: la sangre es vino, el cuerpo es pan.

También hay personas que se amontonan en círculo a ver un espectáculo con euforia etílica: un animal es azuzado y herido y al final —si el público no se manifiesta en contra— recibe una estocada mortal. Es extraño, el primer acto por simbólico no es ilegal, y el segundo, donde hay símbolo pero a la vez tortura, dolor y muerte, es tan legal como el primero: la fiesta brava.

Si un grupo de personas coge a un perro bravo y en público lo azuza, lo torea y le da muerte, ese ritual tiene castigo, risible pero castigo, bajo el código penal colombiano: “Multa de 20 a 60 días o trabajos en beneficio de la comunidad de 20 a 30 días”. La plaza de toros es un espacio donde la ley de maltrato animal no aplica, la tauromaquia por ser “arte” vive en un estado social de excepción.

La relación entre arte y ley no sólo es ventajosa para los amantes de la fiesta brava, también lo es para quienes torean otras arenas. Son varios los actores del ruedo político que ante la evidencia de ilegalidad en la financiación de campañas han redondeado las cifras a punta de ventas, donaciones y subastas de arte: al comienzo del Proceso 8.000 el anticuario y contador Santiago Medina lo hizo, más adelante, Fernando Botero hijo intentó camuflar sus apropiaciones monetarias entre transacciones bancarias de Fernando Botero padre. Y ahora, en la financiación del referendo para mantener a Álvaro Uribe como candidato presidente en eterna reelección, el político Luis Guillermo Giraldo, organizador de la campaña, salió con que el “préstamo” de $1.903 millones adquirido con contratistas del Estado iba a ser saldado, en parte, con la subasta de 500 cuadros del pintor Pío Uribe. Ni los cuadros, ni la subasta, ni los compradores aparecen.

A la burda pincelada de Giraldo se suma la de Pío Uribe que pinta como un Obregón borracho de brocha gorda y precoz (no por joven sino por rápido, termina un cuadro en minutos). Y es exhibicionista, mancha en público para descrestar (¿así iba a pintar los 500 cuadros?). Pero la pincelada taurina completa la fábula político-artística, Uribe pinta toros: “El toro se ha constituido (…) un afán de mi vida pictórica y una respuesta a muchas dudas en mi senda personal y familiar”.

Tauromaquia y politiquería son vanguardia artística en Colombia, su práctica va más allá del decoro, su muletilla es: el arte sirve para torear la ley.



viernes, 9 de enero de 2009

Escuela de aburrimiento


A nadie le enseñan a aburrirse, la escuela de la vida se afina cada vez más en torno al negocio del estímulo. Bastó que dos científicos publicaran un artículo sobre un grupo de estudiantes que tras oír una sonata de Mozart registró una modesta mejoría en pruebas de razonamiento para que el experimento, estadísticamente insignificante, fuera usufructuado por avivatos que lo convirtieron en industria multimillonaria: “El efecto Mozart”, que promete aumentar “capacidad mecánica y coeficiente intelectual” a cualquier párvulo que sea sometido a dosis diarias de terapia a partir del quinto mes de embarazo. Un Gobernador en Estados Unidos ordenó dotar a cada recién nacido de un disco de música clásica; el político, como cualquier progenitor, quiso hacer ingeniería social a punta del fármaco intelectual de una melodía “positiva”. Los científicos del estudio y otros colegas mostraron que “El efecto Mozart” solo produjo una ventana de 10 minutos de concentración en los jóvenes y que en pruebas semejantes no hubo un patrón igual (¿habrán usado otras piezas de Mozart menos “positivas”, por ejemplo, el Réquiem?). Pero los que piensan con el deseo trazaron su ruta ineludible: los niños están destinados a ser personas cada vez más “inteligentes”.

El temor al aburrimiento es el motor que impulsa todas estas quimeras del estímulo, chupos mentales que hacen, por ejemplo, que para los “estimulados” un buen profesor no sea quien desgrana paso a paso —leyendo y releyendo— un texto, sino el recreacionista que llama la atención a punta de cambiar imágenes en un “power-point”. Esto se extiende a todo tipo de situaciones: casa, televisión, conversación, sexo, lo que no genere un estímulo epitelial inmediato es aburrido. Y resulta que el problema no está en el aburrimiento sino en la urgente necesidad de evadirlo y “divertirse”. Si a cambio de la escuela de estimulación temprana tuviéramos la de aburrimiento temprano, en vez de gente ansiosa e inmediatista, seríamos una especie más paciente y reflexiva.

Tal vez el arte sea un gran maestro del aburrimiento. Hay obras que nos someten y superan, nos abisman en la eternidad del mundo, dibujan la pequeña escala humana que nosotros, malogrados por ataques continuos, febriles y exaltados de estimulantes culturales, no queremos comprender. Confundimos arte con entretenimiento… pero ¿entretenerse de qué? Con mejor “capacidad mecánica y coeficiente intelectual” somos útiles a un mundo que a la vez nos hace inútiles para percibir el misterioso ritmo de la vida.

viernes, 2 de enero de 2009

Artes adivinatorias


Enero. En Cali protestarán por el cierre del Salón Nacional de Artistas, habrá 19 heridos por enfrentamientos con las autoridades, la Ministra de Cultura dirá que todo se debe al enfoque pedagógico del evento: el pueblo (¡por fin!) quiere arte.

Febrero. Desaparecerán varios millones de pesos de la caja fuerte de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño. Los porteros, un astrólogo que predijo el robo y una banda de ladrones de joyas serán indiciados por la Fiscalía. La Policía dirá: “Gracias a Dios apareció la platica”… estará encaletada en un “falso positivo”: entre el busto de un político greco-caldense empotrado a la ultraderecha del patio de la Fundación.

Marzo. Para afrontar la crisis económica, Botero donará (otra vez) 260 obras de su autoría a los museos de Colombia. ¿Si 260 obras salen del mercado qué pasará con las obras que continúan circulando? Respuesta: alcanzarán precios récord en ventas y subastas. Nobleza obliga: los museos continuarán archivando obras de su colección permanente para exhibir (por siempre y para siempre) las piezas del cotizado maestro.

Abril. Tres artistas colombianos triunfarán en el exterior: (se) mostrarán en el Consulado de Colombia en Nueva York.

Mayo. Para ampliar el Museo Nacional el Alcalde de Bogotá propondrá expropiar al Club Los Lagartos, ceder ese terreno a la Universidad Distrital para darle su espacio al Colegio Mayor de Cundinamarca (aclarará que el Country Club sí sigue donde está).

Junio. Un “maestro” dirá que sus obras del pasado no servían para nada mientras que las de ahora, que son “históricas” y “políticas”, sí son útiles.

Julio. Una obra maestra seguirá desconocida.

Agosto. Disminuirá 37% el ingreso de estudiantes a programas de arte en las universidades.

Septiembre. Se cerrará la Galería Santa Fe del Planetario de Bogotá; su destino será al espacio… del nuevo edificio del Museo de Arte de Bogotá (que por acoger a la galería en su pirámide recibirá un flujo estable de dinero del Distrito).

Octubre. En las ferias de arte las ventas de obras de artistas jóvenes en formatos no tradicionales serán negativas. Las ventas de obras de artistas consagrados en formatos tradicionales serán positivas.

Noviembre. Aumentará 37% el ingreso de jóvenes a clínicas de rehabilitación y centros delincuenciales.

Diciembre. El total anual de obras de arte que giran sobre la violencia será de 914. El arte naïf se afincará en los terrenos del conceptualismo. El arte navideño traerá la calma chicha al país. Un nuevo fin de la crítica de arte será anunciado (con más crítica).