1. Si Rene Magritte evoca a una persona en
este cuadro, la afirmación más real respecto a ella es:
A. No tiene zapatos, ya que éstos son falsos.
A. No tiene zapatos, ya que éstos son falsos.
B. No desea usar por ahora esos zapatos.
C. No puede caminar porque le faltan los
pies.
D. No tiene pies, pues los dejó abandonados.
La respuesta es B.
2. Una situación que definitivamente reduce
las posibilidades de interpretación de esta obra surrealista es:
A. Un hombre estuvo trabajando todo el día,
llegó muy temprano a casa y deseó poder quitarse los pies como si fueran
zapatos.
B. Un hombre con una gran sensibilidad deseó
poder tocar el suelo y sentir su textura con unos zapatos tan sutiles como
pies.
C. Un pintor partió de la idea de que hay
cosas inútiles que deben existir y representó sus propias necesidades
cotidianas.
D. Un hombre decidió que era necesario
transformar el arte a partir de las necesidades humanas e hizo este bosquejo.
La respuesta es C.
3. El cuadro El modelo rojo,
como toda obra de arte, puede remitir a
quien la contempla a múltiples
significados, pero si se piensa que estos
zapatos acaban de ser usados por
alguien, una posible causa de que
hayan sido dejados al lado de una
construcción de madera es que para
esta persona:
A. Sentir las piedras del camino es más
agradable que usar zapatos.
B. Un lugar a donde ingresó está sucio y no
desea dañar sus zapatos.
C. El camino que va a recorrer es suave y no
necesita zapatos.
D. El suelo que va a pisar ya no exige el
uso de zapatos.
La respuesta es D.
5. De las siguientes expresiones, aquella
que resulta más adecuada al sentido del cuadro es:
A. Para qué zapatos si no tengo pies.
B. Mis pies sienten aun con zapatos.
C. Pies sobre los pies y ¡adiós, zapatos!
D. Sin zapatos me libero de caminar."
La respuesta es B.
Aunque parezca inverosímil estas preguntas
hicieron parte de un examen escolar del Estado ¿Quién las redactó? ¿Un artista
inspirado? ¿Un burócrata infatuado? ¿Un administrador de la rutina? ¿Un
funcionario de la repetición? ¿La ministra de educación en su tiempo de ocio en
medio del revolcón estudiantil? Quizá este mismo tipo de pruebas sean las que
encuentren los estudiantes en los próximos exámenes “Saber Pro” con que el
ICFES pretende evaluar el arte a nivel de profesión. En el colegio el gran
potencial del arte ha sido dilapidado, las clases son determinadas por
“indicadores de logros” que nominan al alumno y al profesor en pos de una buena
calificación, pruebas de arte sin arte, placebos de la imaginación. ¿Es la
universidad la próxima víctima de este celo por la medición?
¿Por
qué evaluar el arte? Detrás de estas mediciones destacan de lejos dos
intereses: el de los profesores que para autoperpetuarse en la institución
educativa deben demostrar con notas que sí enseñan lo que todos saben que no se
puede aprender, y el del contratista estatal encargado de medir que los
estudiantes aprenden lo que nadie les puede enseñar.
Mientras en algunas disciplinas creativas el lema
motivacional es "no hay problemas, solo soluciones", en arte debería
imperar un credo más escéptico: "no hay soluciones, solo problemas”.
(Publicado en Revista Arcadia #75)
